lunes, 24 de enero de 2011

La hora de la verdad

Parece que ha llegado el momento. La hora de dejar de lado la pereza y la vagancia en ocasiones desmesuradas que me caracterizan y ponerme a darle a la tecla. Y ello a pesar de que probablemente no me vaya a leer nadie, ni siquiera los dos incondicionales que se declaran fans de mi blog. Aunque eso no es problema; probar se prueba aunque no haya nadie que pueda ver los resultados. No obstante, me surge la duda: ¿escribiría lo mismo si una legión de seguidores aguardara impaciente mis reflexiones? ¿me esforzaría más, sería más profesional? ¿para quién escribe uno, para sí, o para los demás?